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Papanicolaou y prueba de VPH: la importancia de las revisiones oportunas

· La detección temprana sigue siendo la herramienta más poderosa para proteger la salud femenina.


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El cáncer cervicouterino es uno de los cánceres más comunes en mujeres y, al mismo tiempo, uno de los más prevenibles. La detección temprana es la clave para reducir su impacto, y las principales herramientas para lograrlo son el Papanicolaou y la prueba del Virus del Papiloma Humano (VPH).

Ambas pruebas permiten identificar lesiones precancerosas antes de que evolucionen, ofreciendo la posibilidad de iniciar tratamientos sencillos y efectivos.

  

¿Qué es el Papanicolaou?

Es un examen ginecológico sencillo diseñado para evaluar la salud del cuello uterino. Consiste en tomar una pequeña muestra de células de esta zona, que luego se analizan en el laboratorio para detectar posibles cambios celulares anormales.

Su principal objetivo es identificar lesiones precancerosas o signos tempranos de cáncer, lo que permite iniciar tratamientos oportunos y mejorar significativamente las probabilidades de éxito.

El procedimiento es rápido, seguro y generalmente indoloro, aunque algunas mujeres pueden sentir cierta incomodidad momentánea durante la toma de la muestra.

  

¿Qué es la prueba de VPH?

Es un examen que detecta la presencia de este virus en el cuello uterino, incluso antes de que se presenten cambios celulares visibles.

El VPH es una infección de transmisión sexual muy común, y algunos de sus tipos de alto riesgo están directamente relacionados con el desarrollo del cáncer cervicouterino. Esta prueba permite identificar a las mujeres que tienen mayor probabilidad de desarrollar lesiones precancerosas, facilitando un seguimiento y tratamiento oportuno.

Puede realizarse de manera independiente o junto con el Papanicolaou, y ofrece información valiosa para la prevención y la planificación de las revisiones futuras.

 

¿Cada cuánto deben hacerse estas pruebas?

Las recomendaciones pueden variar según los lineamientos de cada país, pero en general se sugiere:

 

· Papanicolaou: iniciar entre los 21 y 25 años, cada 3 años si los resultados son normales.

·  Prueba de VPH: a partir de los 30 años, cada 5 años si es negativa.

·  Revisión combinada: puede realizarse cada 5 años.

 

 Mitos frecuentes

 

❌ “Si no tengo síntomas, no necesito hacerme el Papanicolaou”.

El cáncer cervicouterino suele ser silencioso en sus primeras etapas.

 

❌ “El Papanicolaou es doloroso”.

Puede generar incomodidad, pero no dolor intenso.

 

❌ “Si estoy vacunada contra el VPH no necesito exámenes adicionales”.

La vacuna es preventiva, pero no sustituye las pruebas.

 

❌ “Solo mujeres mayores corren riesgo”.

El VPH puede afectar a mujeres jóvenes y adultas por igual.

 

 La prevención salva vidas

El Papanicolaou y la prueba de VPH son exámenes seguros, accesibles y altamente efectivos para detectar el cáncer cervicouterino de forma temprana.

Acudir periódicamente a realizarse estas pruebas es un acto de autocuidado y una inversión en bienestar a largo plazo.

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